La Inteligencia Artificial frente al espejo: rediseñando los lugares de trabajo
Guille Lorbada Experto en gestión, innovación, liderazgo, tecnología, transformación digital, es Doctor en Dirección Avanzada con foco en Innovación y Emprendimiento Corporativo.
Celebrado en Museo Alma Mater
Fecha 16/07/2025
La Inteligencia Artificial va a transformar por completo cómo trabajamos. Y la apuesta de Repsol y Guille Lorbada pasa por una IA “por y para las personas”, donde el conocimiento fluye, las decisiones se agilizan y el bienestar se prioriza tanto como la productividad.
Más que una revolución silenciosa, estamos ante un cambio profundo de paradigma. Un nuevo espejo en el que nos miramos como trabajadores y como sociedad. Y en ese reflejo, la Inteligencia Artificial no sustituye al humano: lo potencia, obligándonos a redefinir qué es trabajar bien, qué es liderar y qué significa aprender..
En este Aula Mater de Aula de Invitados, Guille Lorbada, doctor en Dirección Avanzada, ingeniero, MBA y actual líder de Nuevas Formas de Trabajo en Repsol, comparte una mirada lúcida e inspiradora sobre cómo la Inteligencia Artificial está rediseñando los engranajes del trabajo, reflexionando acerca de lo que significa ser humano en un entorno laboral que evoluciona a velocidad vertiginosa.
IA Generativa: de la promesa a la realidad (y su gran impacto en las personas)
Guille Lorbada no habla en futuro de la Inteligencia Artificial, sino en presente. Porque en Repsol, una de las compañías energéticas más relevantes del país, la IA no es un experimento ni una moda, sino una palanca activa para el cambio.
Desde 2018, más de 1.200 personas han participado en programas de digitalización con más de 550 casos aplicados, generando un impacto de más de 800 millones de euros. La clave: digitalizar con el propósito de convertir los procesos en negocio, sin perder de vista que todo, lo tecnológico y lo estratégico, debe poner a las personas en el centro.
A nivel interno, uno de los avances más valiosos fue el proyecto piloto con Copilot 365 de Microsoft, una herramienta basada en IA generativa que se testó cuando aún no era producto comercial. De esta manera pudieron observar su impacto real en las rutinas laborales. Y los datos fueron contundentes: un ahorro medio de 121 minutos semanales por empleado, una mejora del 16% en la calidad de los entregables y un 82% de satisfacción con la herramienta. Pero más allá de los números, lo revelador fue el cambio cultural: en solo cuatro meses, dos de cada tres personas no se imaginaban ya volver a trabajar sin ella.
No obstante, la dependencia de la IA, más que un riesgo, es una señal del poder transformador de estas herramientas. Pero también exige responsabilidad. “Aunque ayuda y multiplica la capacidad, los responsables de la tecnología seguimos siendo las personas”, advierte Lorbada.
Reinventar el trabajo desde dentro: IA, visión crítica e innovación
Desde un prisma pragmático y crítico, en tiempos del “copiar y pegar”, Lorbada reivindica la autoría consciente de todo aquello que genera la IA, algo tan urgente como la propia innovación. Y es que, como apunta, la IA generativa no sustituye, sino que complementa.
“Es una herramienta para multiplicar la velocidad, el conocimiento y la capacidad para tomar decisiones y hacer el trabajo más rápido de las personas”, explica. El mensaje es claro: la IA no es un fin, es un medio. Una tecnología que democratiza el conocimiento y hace accesibles capacidades antes reservadas a expertos.
Es por ello que, el verdadero reto, según Lorbada, no es implantar la tecnología, sino conseguir que las personas la integren en su día a día. “Despertar la curiosidad de las personas es responsabilidad también de las empresas”, afirma. Por eso Repsol ha desplegado una red de más de 270 “pilotos de cambio”: personas que actúan como nodos vivos del proceso de transformación, canalizan la escucha activa, contagian entusiasmo y sirven de puente entre estrategia y operación.
Y, de manera concluyente, sostiene que aquí no se trata de reducir plantillas, sino de potenciar el impacto del trabajo de las personas. La reconversión no es solo de los puestos, sino de los perfiles, sus conocimientos y los productos que generan. Defendiendo así una transformación que invite a la iniciativa personal, que estimule a cada profesional a sumarse y a liderar desde su lugar en la compañía.
