Formar sin quemar: estrategias para evitar el «burnout formativo» en las empresas
María Cano Bonilla Pensadora y experta en estrategia de contenidos formativos
Celebrado en Aula de Invitados
Fecha 16/12/2025
En un mundo empresarial cada vez más interconectado y diverso, la formación continua se ha convertido en una necesidad fundamental para mantener la competitividad y adaptabilidad de las organizaciones.
Sin embargo, uno de los mayores retos a los que se enfrentan las empresas hoy en día es el burnout formativo, ese agotamiento que sufren los empleados cuando las capacitaciones, lejos de ser una oportunidad de crecimiento, se perciben como una carga más dentro de su rutina diaria
María Cano, experta en estrategia de contenidos formativo, analiza en este Aula de Invitados cómo abordar la formación en las organizaciones sin «quemar» a los empleados, promoviendo una cultura de aprendizaje que sea atractiva, práctica y, sobre todo, efectiva y trasladable al día a día de las personas.
El Impacto del «Burnout Formativo»
María Cano define el burnout formativo como esa sensación de agobio y frustración que surge cuando la formación se convierte en una tarea más de la lista de pendientes diarias. Las consecuencias de este fenómeno son claras: caída en la motivación, rechazo a nuevas formaciones, e incluso aumento de la rotación laboral. Según Cano, uno de los mayores errores en las estrategias de formación actuales es la saturación de contenidos y el uso indiscriminado de cursos online sin una verdadera conexión con las necesidades reales de los empleados. Por ello, destaca que, a menudo, se ofrece una cantidad abrumadora de cursos, pero la calidad de los mismos queda en segundo plano. Esto no solo genera cansancio, sino que diluye el impacto de la formación, dejando a los empleados con la sensación de que se les está “llenando” de información sin propósito ni aplicabilidad en su trabajo cotidiano.
Uno de las cuestiones que más destaca María Cano es la realidad actual de convivir en los equipos de trabajo hasta con cuatro generaciones distintas: Baby Boomers, Generación X, Millennials y Generación Z. Cada grupo tiene una forma distinta de aprender y de abordar los contenidos, lo que hace imprescindible diseñar programas formativos que no sigan el modelo tradicional del “empleado promedio”. Según Cano, la clave está en la personalización: “No se trata de una formación estandarizada. Cada generación tiene sus propios intereses, ritmos y estilos de aprendizaje”, asegura.
Este enfoque flexible no solo responde a una cuestión de equidad intergeneracional, sino también de efectividad en el proceso de aprendizaje. Las formaciones deben adaptarse a las necesidades y características particulares de cada empleado, en lugar de intentar cubrir con un mismo programa a todo el equipo. Para ello, propone realizar un mapeo competencial 360º, herramienta que permite identificar qué necesita cada rol según el área de trabajo, y cruzar estos datos con las necesidades individuales y generacionales de los empleados.
Estrategias y aplicaciones al alcance de todos
Para evitar caer en estos errores que llevan directos al «burnout formativo», María Cano propone tres estrategias clave que las organizaciones deben implementar para asegurar que la formación sea verdaderamente beneficiosa. En primer lugar, mapas de empatía y diagnóstico. Y es que, para diseñar formaciones que realmente conecten con los empleados, es esencial realizar un diagnóstico previo que permita comprender cómo cada empleado o grupo aprende mejor. El mapa de empatía permite identificar no solo las necesidades formativas, sino también cómo cada generación percibe y procesa la información, lo que permite ofrecer experiencias de aprendizaje más inclusivas y efectivas. Además, permite identificar los métodos más eficaces según los estilos de aprendizaje de cada grupo generacional.
Además, subraya la importancia de crear itinerarios formativos flexibles, adaptados a las características y expectativas individuales. Estos itinerarios no deben ser rígidos, sino que deben permitir que cada empleado elija las formaciones que realmente le aporten valor y las integre de forma gradual en su desarrollo profesional. De esta manera, el empleado no solo se siente empoderado en su proceso de aprendizaje, sino que también mantiene el interés y evita el agotamiento mental.
Por otro lado, la combinación de formación online con sesiones presenciales o colaborativas ha demostrado ser altamente efectiva. Cano defiende el uso de experiencias híbridas que no solo ofrezcan contenidos teóricos, sino que también promuevan la reflexión activa y la colaboración entre empleados. Además, la interacción con compañeros de distintas generaciones permite el aprendizaje intergeneracional, enriqueciendo las perspectivas y fomentando una cultura de cooperación y respeto mutuo.
A medida que avanzamos hacia un futuro más tecnológico y globalizado, la forma en que las empresas gestionan la formación de sus empleados debe evolucionar. En este sentido, Cano no solo aboga por una transformación en la manera de enseñar, sino también en la mentalidad organizacional, dejando claro que la formación debe ser un motor de cambio positivo, y no una carga adicional. Así, con las estrategias adecuadas, las empresas pueden evitar que la formación se convierta en una fuente de agotamiento, garantizando que sus empleados se mantengan motivados, comprometidos y capaces de afrontar los desafíos del presente y del futuro.
